Claudia Auladell – Anuncio acto II Estrella Damm

Y un día la vida decide sorprenderte y darte la energía y entusiasmo que ya estabas perdiendo.  Cuando llevas días, semanas y meses inmersa en la monotonía de trabajar en algo que no te motiva pero que te va bien para salir del paso, te vas apagando, te vas conformando y entras en la tan tóxica zona de confort. Entiendo que haya gente que no quiera salir de esa zona, pero la gente que lo ha hecho y ha pasado por la zona de miedo, la zona de aprendizaje y ha llegado hasta la zona de crecimiento, ya nunca va a poder ni querer volver a la zona de confort.

Foto: Pablo Ricciardulli

Yo necesito crecer, aprender y vibrar cada día. No puedo irme a dormir sin haber aprendido nada o sin haber hecho algo que aporte conocimiento, conciencia o alegría al planeta o a mí misma. ¿Soy muy exigente? Quizá sí, pero me siento viva. Y esto hay mucha gente que no lo hace nunca. 

Cuento todo esto porque el destino (si realmente existe) quiso que el día 2 de junio me seleccionaran para grabar el anuncio de verano con Estrella Damm en Grecia. La historia iba a ser la de una bióloga marina que va a hacer un voluntariado con la organización Wildlife Sense en la isla de Cefalonia, y a trabajar con tortugas bobas adultas (Caretta caretta). El mismo día 2 me llamaron para decirme que me iba, y no podía creérmelo. Como no tenía información de ningún tipo, no esperaba nada. Así que decidí tomarme esta experiencia como si fuera otra aventura profesional en mi vida: con alegría, curiosidad y motivación.  

Y cuando llegamos a Grecia y empezamos a grabar todo fluyó. Aprendí muchísimo de la gente del proyecto y de todo el equipo de rodaje. Creo que puedo decir que hice muchas amistades, y que había cierta magia en cada escena. La primera mañana de rodaje ni me di cuenta que había una cámara grabando. Era tan interesante lo que estábamos haciendo, y estaba aprendiendo tanto de tortugas y métodos de marcaje y evaluación del estado de cada individuo, que el rodaje salió perfecto y sin problemas. Creo que todo el equipo estaba alucinando con el trabajo que hicimos esa mañana, y el entusiasmo con el que nos lo tomábamos. 

¡Me sentí tan viva cuando volvimos al hotel! ¡Y cuánto echaba de menos esa sensación! Llamé a mi familia y les conté todo lo que había pasado esa mañana, me fui a la piscina, y estuve todo el mediodía en una nube y reflexionando. Todo el mundo se fue a descansar pero yo tenía tanta adrenalina dentro que no podía ni quería dormir y desconectar de esa sensación. Y ahí es cuando te empiezas a dar cuenta que quizá estás en un camino equivocado, y que has tomado decisiones cómodas que te han llevado hasta el punto de difuminar tu objetivo de vida principal. En mi caso ese objetivo es el mar, y la conservación y preservación de cada ser vivo que lo habita. 

El segundo y último día de filmación fue igual o más emocionante. Ese día liberamos tortugas que venían de un centro de recuperación con diferentes diagnósticos: cortes y heridas por plásticos, faltas de aletas, anzuelos dentro del aparato digestivo, etc. Cada tortuga liberada provocaba alguna lágrima en alguien, y se notaba como la tensión y presión de todo el rodaje se iba liberando. Ese día nadé con una de las tortugas mientras se perdía en el azul. Y cuando grabamos la última escena lloramos como niños pequeños, sin ningún filtro. ¡Cuánta magia en esa playa y con toda esa gran familia! Nos abrazamos todos, lloramos, nos emocionamos, y realmente sentí esperanza. Esperanza de que un cambio está empezando a engendrarse. Un cambio de mentalidad, y un acto de aceptación de responsabilidad y concienciación por parte de gente que antes nunca se habría planteado salir de su vida llena de comodidades y consumismo compulsivo. Una responsabilidad y concienciación  necesarias si queremos un camino hacia la sostenibilidad. No sólo lo tienen que hacer grandes empresas y marcas, sino que también se tiene que crear desde abajo. Y que no te engañen, porque tú tienes parte del planeta en tus manos, y puedes escoger vivir en una vida de ignorancia, irresponsabilidad y victimismo mientras acusas a los gobiernos y grandes empresas de destruir el planeta; o puedes informarte, actuar y cambiar tu forma de vivir a través de pequeños acciones. Ser un referente para niñas y niños, para quien te rodea, y para ti misma. Y cuando llegues a ese punto, te prometo que tendrás una paz en tu interior que te hará sentir la vida como nunca antes.

 

Clàudia Auladell Quintana

Instagram y Twitter: @claudiaauladell 

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